Cruzando a pie la frontera Israel – Egipto

Una de mis mayores dudas cuando comencé a organizar mi viaje por el Oriente Medio era como cruzar las fronteras por tierra, viajé con la información que leí en muchísimos blogs y todos decían que para cruzar de Israel a Egipto podía tomar un autobús desde Jerusalén hasta El Cairo y solo era un viaje largo pero hasta ahí, además de que me preparaban psicológicamente para retenes súper agresivos con armas largas, viviendo la experiencia en persona puedo decir que la mayoría de los blogs son un vil copy paste. Te contaré como fue, pero la verdad y aunque traje vivencias increíbles te sugiero que, si viajas de Israel a Egipto, tomes un avión y ahorres mucho estrés y dinero.

Alberto Macías Navarro (2)
Hay cosas que tenemos estereotipadas y ¡si son asi!

Todo comenzó en Jordania, veníamos directamente de Petra, el primer mito destruido era el supuesto bus que salía de Amán al Cairo, eso no existe y es imposible que cruce cualquier vehículo jordano a territorio Israelí, para empezar cuando el taxi nos dejó en la frontera al llegar a pie nos apuntaron a lo lejos con sus armas (los israelíes) hasta que nos fuimos acercando y se dieron cuenta que solo éramos turistas, la verdad se lee más extremo pero entendimos que era parte del protocolo de revisión, nos recibieron tranquilos y amables a comenzar nuestro cruce, de ahí tomamos un taxi de frontera a frontera, o sea de la frontera Israel-Jordania a la frontera Israel-Egipto, el costo fue de 60 Shekels después del regateo y teníamos que llegar antes de las 8 de la noche pues cierran la frontera egipcia.

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Uno cruza con la alegría de un viaje y muchas personas sufren tratando de llegar al otro lado.

Al llegar una sorpresa que ya esperábamos es pagar otra vez el impuesto de salida de Israel por salir a pie (como 25 usd aproa por persona). El cruce fue rápido porque la visa para Egipto ya la habíamos tramitado desde México, claro que comenzó a oscurecer temprano y un poco de alivio fue que del lado egipcio hay hoteles grandes, o sea que si te agarraba la noche y no tenías transporte podías dormir en uno de ellos. El caso fue que saliendo ya a la calle y pedir un taxi se acercaron 5 personas a negociar y pelearse de quien nos llevaría, una hora con ellos sin llegar a ningún acuerdo y no bajando el precio de 100 usd por el taxi hasta el lugar donde saldría nuestro autobús al Cairo, claro, nadie nos decía que era un viaje de dos horas, que no había otra forma de llegar y que estábamos casi en contratiempo para alcanzar el último autobús del día.

Isaí, Laura y Alberto
Hasta aquí sentía que ya estaba al borde de mi límite

Teníamos cerca de la hora ahí, el dolor de cabeza por estrés ya era muy grande y de hecho mi única comida de ese día fue el desayuno. Cuando finalmente tomamos el taxi que, si costo 100 dólares avanzamos medio kilómetro y oh sorpresa, un primer retén militar que exigía un pago de impuesto por adentrarse más de 500 metros de la frontera y era de otros 80 dólares… por eso, con los gastos hasta aquí y el estrés descubrimos que la opción de un avión hubiera salido casi igual y sin arriesgarnos tanto. El trayecto fue tenso, un chofer que no hablaba más que árabe y que nos llevó a una especie de comunidad bombardeada donde nos presentó con otro chofer y nos cambió de taxi porque el ya no iba hasta El Cairo, aquí pensé que me estaban secuestrando porque para ingresar ahí hubo otro control militar, el segundo chofer si hablaba inglés, lo cual fue un alivio.

Isaí y Alberto
Cuando recuerdas estos momentos, cada una de las experiencias valió la pena

La noche estaba increíblemente estrellada, espero ver una vez más en mi vida un cielo así, llegamos con 40 minutos antes de que saliera el autobús al Cairo, eso sí, por lo menos pasamos 5 controles militares, pero nada que no pasara de un vistazo a nuestros pasaportes. La localidad donde estaba la estación era alejada de todo, una terminal sin mantenimiento y donde desde que la vimos supimos que el estrés aun no terminaba… no aceptaban tarjeta, no tenía dinero local y no aceptaban dólares, solamente había un cajero y eso estaba a 15 minutos a pie en un lugar oscuro y en apariencia peligroso, tuvimos que ir de prisa pues el reloj estaba en nuestra contra, conseguimos el efectivo y nuestro boleto 10 minutos antes de que saliera el autobús. Al subir por fin pude dar un suspiro de alivio, se acuerdan que solo llevaba un desayuno en el estómago? Pues mi siguiente comida fue hasta la mañana siguiente, esa noche la pase en un viaje de 9 horas, tuvimos otro retén militar donde nos bajaron y nos revisaron nuestro equipaje, pero muy tranquilo todo.

Jorge Isaí Vega Triana
Fuera estres y a disfrutar de Egipto

Al llegar al Cairo tomamos un taxi, ahí recordé que los egipcios leen en árabe y nuestra escritura muchos la desconocen, el taxista nos llevó a un centro comercial porque solo identifico dos palabras de la dirección a la que íbamos y pues lugar erróneo, la ventaja es que ya era de día y que había un Starbucks, ahí nos conectamos a internet y pedimos un Uber a nuestro hostal.

Beso
Dejandome consentir en Giza

Al llegar al hostal el estrés no disminuía, tenía hambre, ya era un día completo sin comer nada, no me había bañado y sentía la carga emocional de ser responsable de mis acompañantes (mi primo y una amiga), no había tenido una buena experiencia con la gente egipcia desde que había llegado y la verdad debo confesar que estaba harto y mi trato era ya de muy mala actitud con los chavos del hostal, aunque ellos fueron un verdadero oasis en el desierto, nos dieron el desayuno de ese día sin costo y nos recibieron como en casa y como si fueran amigos de años, aunque no era aún nuestro horario de entrada nos dieron oportunidad de bañarnos y ahí fue cuando sentí realmente una bienvenida a un país que hasta ese momento me había mantenido al borde de mi capacidad emocional.

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Hostal en el Cairo, un verdadero Oasis en el desierto

Como consejos principales puedo decirte que tomes un avión hacia El Cairo, créeme, el costo se compensará con los impuestos que se pagan al hacerlo por tierra, el tiempo casi será el mismo, pero sin tanto estrés y ya llegando a la ciudad directamente sin rodear el Sinaí de noche. Si eres mexicano consigue tu visa antes de llegar a Egipto y si aun así quieres vivir la experiencia de cruzar vía terrestre, cambia tu dinero en la frontera, nadie te acepta dólares y muy pocos lugares turísticos tienen terminal.

Te comparto este video con la odisea del cruce y lo bonito que fuimos conociendo en El Cairo.

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