¿Se puede comprar la felicidad?

A lo largo de los años he descubierto cientos de cosas que me han hecho crecer como persona, que me han llevado a tener una mejor percepción de la vida y, además, que me han ayudado a hacer un cambio radical en las cosas que realmente quiero hacer. Sobre todo comprender algo básico de la vida: que las cosas materiales o el dinero nunca pueden comprar la felicidad.

Y es de lo que les quiero compartir, ya que he podido comprobar que gastar dinero en experiencias produce mucha más felicidad que gastarlo en simples objetos.

Esta convicción ha marcado mi vida en los últimos años…

Y es que uno de los primeros factores que se oponen a la felicidad es tu zona de confort. Esto se debe a que cuando compramos algo material (sea ropa, un auto, una casa, un reloj, etc.) nos emocionamos al instante, pero rápidamente perdemos el interés cuando se vuelve algo común (cuando se nos pasa el capricho).

Lo que sucede con las experiencias (como lo es un viaje o las cosas que realmente haces cuando VIVES) es que permanecen guardadas para siempre en nuestra memoria, incluso se van intensificando con el tiempo. Es más, ¿han notado que hasta las malas experiencias permanecen con nosotros? Estas las convertimos en lecciones y sacamos hasta anécdotas positivas!

Acaso me van a decir que no se acuerdan de alguna caída o algo que les hizo daño en algún viaje? Incluso en algunos casos lo platicamos con risa…

Todas las experiencias donde nos permitimos un contacto con personas, lugares, olores, sabores e imágenes (y todo lo que pasa por nuestros sentidos) se van registrando en nuestra memoria y quedan en ese lugarcito donde coleccionamos todos nuestros tesoros, ese libro abierto de nuestras vidas.

Por eso es que cuando viajo busco llenarme gratos momentos y estar consciente de ellos, en vez de comprar llaveritos y estatuillas y esas cosas de turistas, para mí el mejor “souvenir” de cada lugar es el recuerdo de sonrisas únicas y encantadoras, esa conversación con un local que te abre completamente las puertas de su casa y que te invita bebida caliente mientras te cuenta de su vida en el lugar donde están o ese hermoso atardecer sobre una playa desértica acompañado de esa persona que tanto te gusta, o esa noche de luna llena con gente que nunca antes habías visto pero que se conectaron profundamente con tu corazón.

 

¡Imposible no sentir la aceleración de mi corazón y la sonrisa que se me dibuja de solo recordar esos momentos!

Recuerdos… Eso que se inmortaliza en tu memoria y debería ser nuestra más grande colección. Llenarnos de miles de experiencias en vez que de objetos y cosas materiales.

Así que si quieren comprar la felicidad, paguen siempre por experiencias, que yo les aseguro que la utilidad de inversión será muy grande y para siempre.

 ¡Felices viajes!

 ¿Qué tipo de experiencias son las que más recuerdan de sus viajes?

 Tus comentarios son muy importantes.

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