El coliseo Romano – ¡Cazando maravillas!

Indiscutiblemente la primera imagen que te viene a la mente cuando hablas de Roma, es el coliseo ¿o miento?, Roma es un museo gigantesco y te aseguro que cada que lo visites descubrirás algo “nuevo” (nuevo para ti, pues es una ciudad de más de 2000 años de historia).

Este no es un artículo turístico de Italia, ni una guía de las cosas que no te puedes perder, quiero enfocarte en mi experiencia al conocer mi primer maravilla del mundo, todos hemos oído hablar, o leído o visto fotos del Coliseo Romano, pero si te digo que es como un estadio con mucha tecnología para su época seguro no haré que generes ningún tipo de emoción, pero ¡vaya que te deja sin palabras!

Era mi día 4 en Roma y aún no lo había visitado, lo dejé para el final y simplemente tomé el metro hasta la estación Coliseo, iba subiendo las escaleras cuando comencé a ver sus muros, el corazón comenzó a latirme con fuerza y no podía dejar de sonreír además de que por su puesto comencé a subir más rápido.

Cuando finalmente lo tuve frente a mí no podía dejar de verlo, admirar sus detalles, la colocación de las piedras, de sentirme pequeño ante su inmensidad, es “maravilloso” pero te sorprende más si piensas que tiene milenios ahí.

Sé que habrás escuchado un sinfín de experiencias, yo sólo trato de trasmitirte lo que sentí, y eso es algo que me encantaría experimentaras, al entrar te vas dando cuenta de la genialidad de los diseñadores, pues el edificio puede desalojarse en 15 minutos teniendo una capacidad de 50 mil personas en su momento de apogeo, las circulaciones  para visitantes y los laberintos para los “actores” son un paseo en la historia, ver las marcas en los muros que alguna vez hizo una persona antes de salir y morir frente a todos te hace ponerte en su lugar y sentir el miedo y la adrenalina que seguramente tuvo al escuchar los rugidos de animales y los gritos de la multitud, los olores al inicio son de todo tipo de desodorantes pero cuando te das tiempo de alejarte de todos juro que el aroma a sangre continúa.

Date la oportunidad de sentarte dentro o fuera del edificio, estuve más de media hora con mis pensamientos sintiendo todo aquello que nos puede transmitir el edificio, no es solo la obra como tal, ni la foto que puedas tomarte o el hecho de que es maravilla del mundo, es todo lo que aconteció allí, la cantidad de personas y animales que murieron, la cantidad de júbilo, adrenalina, miedo, sangre, impotencia, dolor, llanto, sufrimiento y también gozo y diversión, las tecnologías usadas hace 2000 años las seguimos utilizando hoy en día y es complicado imaginarse la forma en que ensamblaban piedras con tanta precisión y la pasión que tenían a estos eventos para crear  algo que sin duda ha inmortalizado al imperio romano.

Cuéntame tu experiencia y comparte tu historia para inspirar viajeros, ve el siguiente video de 1 minuto con datos que seguramente no sabías del coliseo.

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